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lunes, 12 de julio de 2010

B vs B






Sí. Este verano B está en pie de guerra. Pero esta vez no se trata de la B de Blair sino de la B de Bañador, que este año se rebela con más fuerza que nunca contra su archiconocido y minúsculo enemigo Bikini.
Ya había observado en el comienzo de la 2ª temporada que Blair en lugar de bikini, aparece con un fabuloso bañador en la escena de las tumbonas de la casa de los Hamptons. También Serena aparece previamente en la escena del asalto a la piscina del colegio con un traje de baño negro sencillamente espectacular.
Yo ya he tomado partido en esta contienda: nada podía hacerme más feliz que el glorioso resurgir del bañador.
De pequeña, pasé directamente de la ranita al bañador y no fue hasta los 19 años que adquirí mi primer bikini y no porque mi desarrollo hubiera favorecido lucirlo mejor que en la adolescencia sino por miedo a parecer una inadaptada y ser señalada en la playa por ser la única menor de 40 años con la barriga tapada y, por ende, blanca.
En honor a la verdad, he de decir que con los años también le había cogido el gustillo al bikini y me arriesgaba – ya sin los complejos de la juventud aunque con las mismas curvas – con modelos cada vez más escuetos. Sin embargo, siempre he sostenido y lo mantengo que no hay traje de baño que favorezca como el bañador. Ni siquiera su hermano hortera aparecido hace unos años y conocido con el absurdo término de trikini.
El bañador favorece, estiliza, disimula, matiza, realza, comprime… Y no, no lucirás una tripita bronceada pero derrocharás estilo, glamour y clase.
Yo, personalmente, no he querido renunciar este verano a un moreno sin marcas y me he hecho con no menos de ocho bikinis. Pero hay momentos en la vida de una Gossip Girl con curvas en los que un bañador se presenta como la opción más acertada como una barbacoa en la piscina del jefe, un paseo en barco o una visita al spa. No creo que ninguna de estas situaciones se me ofrezca este verano pero, por si acaso, ya me he hecho con tres modelos de lo más favorecedor. Encontrarás ejemplares fantásticos a muy buenos precios en Women’s Secret, Oysho o Carrefour y, por un poco más, en Etam y Cortefiel.
Gossip Girl precavida vale por dos.
Sabéis que me adoráis.
xoxo

domingo, 9 de mayo de 2010

I LOVE FITTING ROOM

El pasado 6 de marzo tuvo lugar en Madrid la segunda edición de Fitting Room. 36 diseñadores tomaron las habitaciones del Hotel Petit Palace Art Gallery, en el barrio de Salamanca mostrando para un selecto público lo mejorcito de sus colecciones.
Tuve la suerte o la desgracia de ser invitada por mis amigas del Club Protocolo Network al que pertenezco (porque pertenecer a un club así también es muy Blair ¿o no?). Y digo la desgracia porque entré pensando que la exposición la protagonizarían vestidos, zapatos o bolsos completamente inaccesibles para mi economía y cuál fue mi sorpresa al descubrir que la mayoría de las habitaciones habían sido invadidas por ellas: preciosas, románticas y asequibles diademas de todo tipo. Y no venían solas: también había broches y collares absolutamente ideales.
Las habitaciones estaban decoradas con mucho gusto y había cuencos de chucherías por todas partes. Recuerdo que, por un momento, pensé que todo aquel hotel maravillosamente repleto de diademitas y chucherías era producto de mi imaginación y formaba parte de un sueño. Pero no. La fantasía se materializó rápidamente en forma de datafono y yo, que no llevaba efectivo para no gastar, me vi obligada a hacer uso de ese peligroso cuadradito de plástico que es la Mastercard.
No era para menos y la verdad es que lo que disfruté no tuvo precio. Mención especial para los originales cuellos (cueyos, como ella los llama) de Silvia de Artza, que también propone tocados y diademas de lo más ideal (http://www.silviadeartza.com/)


Hay cueyos de todos los estilos y colores y sientan fenomenal tanto a chicas como a chicos. Me encanta éste: vintage con puntilla y perlitas. ¡Es total!




Ideales también las propuestas de El Armario de Lulú con piezas de colección de corte victoriano (que ya sabéis que es lo que le gusta a Blair) pero también inspiradas en los locos años 20, el barroco francés o el cabaret (http://www.elarmariodelulu.com/)

No pude evitar picar en la delicada colección de Mamita Linda (www.monicalamberti.com ) Intentaba resistirme pero el detalle de redecilla negra sobre moña amarilla con estampado clasicista fue más fuerte. Tiene creaciones verdaderamente encantadoras este taller de tocados ubicado en Madrid. Vaya un ejemplo cualquiera como prueba de ello. Y sí, tranquilas: sirven a toda España.

Pero definitivamente, me quito el sombrero, perdón, la diadema, ante toda la obra de Sonsoles Corredoira (www.sonsolescorredoira.es ) Y digo obra porque hay piezas de la colección de esta joven diseñadora gallega que deberían ser catalogadas como arte. El arte de la moda, del delicado romanticismo y encantadora femineidad que transmiten sus diademas tanto para fiesta como para ocasiones informales.


Y no son menos los collares: fabulosos colgantes llenos de charms y color. No puedo esperar para hacerme con éste, estilo college, absolutamente digno de Constance Billard.
He leído que los próximos 24 y 25 de septiembre se celebra el Fitting Room en Bilbao. No me lo pienso perder.

Sabéis que me adoráis.
xoxo

domingo, 2 de mayo de 2010

YO TAMBIÉN QUIERO SER BLAIR WALDORF

Si estás leyendo estas palabras y una vocecita procedente de la parte posterior de tu cerebro te está susurrando que este blog va a cambiar tu vida, entonces, sí: tú también llevas una Blair Waldorf atrapada en tu interior.

Probablemente habrás visto las tres temporadas de Gossip Girl, puede que hasta hayas comprado la edición en DVD para ver el contenido extra, habrás leído reportajes, visto entrevistas con los protagonistas… Y, después de todo, y pese a estar perdida e irrevocablemente enganchada – porque, seamos francas, ver Gossip Girl le cambia a una la vida – probablemente te haya invadido una agridulce y familiar sensación de frustración. ¿Pero por qué no puedo tener yo todo eso? ¿Por qué no puedo dar una fiesta de pijamas con tratamiento facial tailandés incluido para todas mis amigas? ¿O por qué si me deja mi novio no puedo plantarme en la tienda, perdón, boutique de Prada más cercana y comprarme el primer caprichito caro que se me antoje sin más?

Yo no tengo la culpa de no haber nacido en el Upper East Side ¡ni siquiera en Brooklyn! Ni de que mi madre no sea una famosa diseñadora de moda ni haya heredado una fortuna de su cuarto marido, ni de que mi padre no sea un magnate de Wall Street propietario de un emporio hotelero y de una limusina con chófer a mi entera disposición.

No. Yo fui al colegio en autobús, como la mayoría de vosotras. ¿Significa eso que tengo que renunciar a esos looks totales y perfectamente adecuados a cualquier ocasión? ¿O a vivir una vida de lujo y glamour? ¿O a lucir una diadema distinta cada día de mi vulgar existencia?
Puede que no haya heredado de mis padres una fortuna en acciones ni una suite en el Palace pero sí que he heredado una gran dosis de creatividad, ingenio y dotes para la observación y dejadme deciros que sí: ser Blair Waldorf en España es posible. Incluso siendo mileurista.
Blair Waldorf es una actitud, una perspectiva, un enfoque diferente de la vida. Es mirar tu propia ciudad con una lente especial que te permita descubrir el glamour que se oculta en sus calles, sus tiendas, sus clubes (¿por qué seguir llamándolos “garitos” si club suena mucho más Blair?). Es mirarte al espejo convencida de que tú también puedes ser Audrey Hepburn, que eres una chica elegante y con clase.

Y ya sabemos que la clase no la da el dinero, así que reivindico mi derecho a ser Blair Waldorf, a teñir mi vida de glamour victoriano y a concederme todos los pequeños lujos que merezco.
Si tú también quieres Blairear tu vida, haz acopio de todas tus diademas, lazos y broches, no te pierdas ni un detalle de este blog y prepárate para revolucionar la moda de tu ciudad a la voz de:
¡TODAS SOMOS BLAIR WALDORF!

Sabéis que me adoráis.
xoxo